Anatomía del Ojo

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Imagen del ojo mostrando sus diferentes estructuras: cornea, cristalino, etc. Con leyenda. En las palabras de la leyenda se puede enlazar con la definición (falta esclerótica en esta imagen). 

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Córnea

La cornea es una estructura transparente, que limita el ojo por la parte anterior. Es en gran parte la responsable de la refracción ocular total y de que se forme una imagen correcta en la retina.
Está formada por seis capas dispuestas de tal manera para obtener una estructura totalmente transparente y libre de vasos sanguíneos. Tiene muchas terminaciones nerviosas y por ese motivo es muy sensible.
Se nutre por la parte anterior gracias a la lágrima y por la parte posterior gracias al humor acuoso (el líquido que se encuentra entre la córnea y el iris)

Cristalino

El cristalino es una estructura transparente, biconvexa y libre de vasos sanguíneos. Se encuentra justo detrás del iris. Está formado por un 65% de agua y un 35% de proteínas.

El cristalino tiene la capacidad de cambiar su forma dependiendo de la distancia de enfoque, para poder ver nítido tanto de cerca como de lejos. Cuando se necesita enfocar un objeto lejano, el cristalino se relaja; en cambio; cuando hay que enfocar un objeto cercano, se contrae proporcionando más potencia al globo ocular para poder ver en detalle.

Con la edad, esta capacidad se va perdiendo gradualmente y aparece la presbicia. Por ese motivo se necesitan ayudas ópticas para leer o realizar tareas de cerca. Por otro lado, cuando los tejidos del cristalino pierden sus propiedades y dejan de ser transparentes, aparece la catarata, causando una disminución de visión.

Esclerótica

La esclerótica es una membrana gruesa, resistente y opaca que conforma la parte blanca del ojo. Su consistencia se debe a que está formada por fibras de tejido conjuntivo muy resistentes. Es la capa más externa del globo ocular y su función es de protegerlo y darle forma. Gracias a la ayuda de la presión intraocular (PIO) producida por el humor acuoso, se mantiene la forma esférica del ojo. Además, la esclerótica sirve como punto de inserción de los músculos extraoculares, responsables de realizar los movimientos del ojo.

Iris

El iris es una estructura ubicada entre la córnea y el cristalino, pigmentada y que define el color del ojo. A más pigmento, más oscuro es el iris. Tiene una forma circular y en su parte central posee una apertura redondeada llamada pupila, de color negro y cuyo tamaño varía con la cantidad de luz gracias a las fibras musculares que el iris posee repartidas por todo el disco. Está compuesto mayoritariamente por tejido conjuntivo.

Pupila

La pupila es el agujero de color negro que está situado en el centro del iris. Mediante las fibras musculares del iris, puede cambiar de tamaño y contraerse (miosis) o relajarse (midriasis) para permitir la entrada de una mayor o menor cantidad de luz. De esta manera, se proporciona a la retina la iluminación adecuada en cada momento para obtener la mejor calidad visual posible.

Humor Acuoso

El humor acuoso es un líquido transparente situado en la cámara anterior (entre la córnea y el iris) y la cámara posterior del ojo (entre el iris y el cristalino). Estos dos pequeños espacios están conectados el uno del otro por la pupila. Esta sustancia es la responsable de la nutrición de la córnea y del cristalino y también contribuye a mantener la forma correcta del polo anterior del ojo.
La cantidad de humor acuoso en el interior del ojo está directamente relacionada con la presión intraocular (PIO), un valor muy importante ya que determina posibles enfermedades como el Glaucoma.

Retina

La capa más interna del ojo se llama retina y es la responsable de transformar la luz en impulsos eléctricos, que con la ayuda del nervio óptico llegan al cerebro proporcionando una visión correcta. Esta transformación de la luz tiene lugar en unas capas específicas, dónde se sitúan los dos tipos de fotoreceptores: los conos y los bastones. Los conos son los responsables de la visión en color y los bastones se encargan de los colores negros y sus matices.
La retina tiene una gran importancia en el proceso visual. Es imprescindible realizar exploraciones para asegurarse que se mantiene sana. Cuando ciertas zonas de este tejido se debilitan o se deterioran, puede darse el llamado “desprendimiento de retina”. Esto provoca una pérdida de la función visual severa y se debe intervenir lo más rápido posible mediante cirugía para tratar de recolocar la retina en su posición original.

Nervio óptico

El nervio óptico se compone de gran cantidad de fibras nerviosas que van desde la retina al cerebro. Es la estructura encargada de transportar los impulsos nerviosos provocados por los conos y los bastones (fotoreceptores situados en la retina) al cerebro. De esta manera se produce el reconocimiento de las imágenes.
Es necesario que el nervio óptico esté sano para que la visión sea correcta. Cuando existen lesiones en esta zona y se destruyen fibras nerviosas, se pierde campo visual y por lo tanto la visión empeora. Es lo que ocurre con el Glaucoma, una enfermedad que viene dada por el aumento de la presión intraocular (PIO) cuando se rompe el equilibrio entre la segregación y el drenaje del humor acuoso. En este caso es muy importante controlar el estado del nervio óptico porque una vez afectado, el daño es irreversible.

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Macula

La mácula es la zona de la retina dónde existe una mayor concentración de conos (encargados de la visión en color) y la que proporciona una visión más detallada y nítida posible. En un ojo sano, los rayos deben focalizar sobre esta zona ya que de esta manera se consigue una imagen óptima en cuanto a calidad, precisión y detalle.
Cuando hay una lesión en esta área, se ven comprometidas todas las actividades visuales de alta precisión, ya que se ve afectado el campo visual central. El paciente tiene problemas a la hora de leer, conducir o incluso para ver la cara de las personas. Esto sucede también con la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad), una enfermedad que suele afectar a personas mayores de 50 años y se produce por los cambios degenerativos de los tejidos.

Humor Vítreo

El vítreo es una sustancia gelatinosa transparente que llena la cavidad más grande del interior del globo ocular: la cavidad vítrea. Esta cavidad está limitada anteriormente por la cara posterior del cristalino y por la parte de atrás limita con la retina. Está compuesto por ácido hialurónico y se sostiene por fibras de colágeno. Cualquier residuo que se desprenda de la pared de la retina acaba “flotando” en el humor vítreo y por ese motivo en numerosas ocasiones aparecen las denominadas “moscas flotantes”, que se manifiestan como puntitos negros en movimiento. La presión que ejerce sobre las paredes ayuda a mantener la forma del ojo.

Conjuntiva

La conjuntiva es una membrana mucosa transparente que reviste la parte anterior del globo ocular y la cara posterior de los párpados, formando el denominado saco conjuntival. A pesar de ser una capa continua, se puede dividir en tres partes:

  • Conjuntiva palpebral: es la que está pegada al párpado por la parte inferior, desde el borde palpebral.
  • Conjuntiva de fondo de saco (fórnix): situada entre la conjuntiva palpebral y bulbar, justo en el pliegue del párpado.
  • Conjuntiva bulbar: recubre la esclerótica anterior, desde la conjuntiva de fondo de saco hasta el limbo.

Sus células producen una mucosa que ayuda a la lubricación y la desinfección del ojo. Esta capa mucosa aporta la capa más interna de la película lagrimal, la cual es de vital importancia para el buen funcionamiento ocular y su hidratación.

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En ocasiones, la conjuntiva puede inflamarse. A este fenómeno se le llama Conjuntivitis y puede deberse a muchas causas, como por ejemplo a bacterias o virus. Es posible también que se vea afectada por alguna alergia y provoque esta inflamación de los vasos sanguíneos. No suele afectar a la visión pero sí provoca enrojecimiento ocular, picor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo excesivo, hinchazón palpebral, etc.

Párpados

Los párpados superior e inferior son unos repliegues de la piel que se encargan de proteger el globo ocular, cierran las órbitas y ayudan a la lubricación del ojo mediante la película lagrimal. Cada párpado posee dos caras, la anterior (formada por piel) y la posterior (revestida por la conjuntiva palpebral). Poseen dos bordes, uno libre y otro adherente. En sus bordes libres, se encuentran las pestañas y junto a ellas hay glándulas sebáceas.
Los párpados están formados por cuatro capas: la piel, la capa muscular, el tarso (capa fibrosa) y la conjuntiva. En el interior del tarso están localizadas las glándulas de Meibomio, produciendo una secreción lipídica que forma parte de la película lágrimal. Por otro lado también están las glándulas de Zeiss y de Moll, situadas en el margen del párpado, cerca de las pestañas, que brindan protección adicional al ojo.
Una mala secreción de lípidos por parte de las glándulas palpebrales puede provocar la denominada blefaritis, una inflamación en los párpados que produce picores e irritaciones.

Sistema Lagrimal

El sistema lagrimal se inicia con la producción de la película lagrimal. Los componentes principales de la lágrima se fabrican mayoritariamente en la glándula lagrimal principal, situada en el lado superior-lateral del globo ocular. También contribuyen a la formación de la lágrima las glándulas de Meibomio, situadas en los párpados. Gracias al mecanismo del parpadeo, la lágrima se distribuye por toda la superficie ocular y a continuación se dirige hacia el canto interno, dónde es drenada a través de la vía lagrimal hacia la nariz. Esta vía lagrimal empieza en los puntos lagrimales superior e inferior, situados en los bordes del párpado, y se continúa con los canalículos, que trasladan la lágrima hacia el saco lagrimal. De esa manera, la lágrima llega hasta la nariz a través del conducto nasolagrimal.
La película lagrimal está compuesta por tres capas: la más interna es la mucosa, que está en contacto directo con la córnea. La capa media es la acuosa y proviene de la glándula lagrimal principal. Finalmente, la más externa es la capa lipídica, producida por las glándulas de Meibomio situadas en el párpado.

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Es muy importante que todas las estructuras del sistema lagrimal funcionen correctamente y que la lágrima sea de buena calidad. El hecho de tener poca lágrima puede producir molestias y problemas visuales en la córnea y conjuntiva, ya que la superficie ocular deja de estar bien lubricada. A este fenómeno se le llama “Ojo seco”.

Músculos Ciliares

Los músculos ciliares se sitúan en la parte anterior de la coroides (capa media del globo ocular) y forman un anillo de músculos estriados. En este músculo están sujetos los ligamentos que suspenden el cristalino. A esta área se le denomina “zónula de Zinn”. La contracción y la relajación de los músculos ciliares cambia la forma de los ligamentos de la zónula, para que el cristalino pueda enfocar los objetos cercanos o lejanos según las necesidades visuales y se realice correctamente la acomodación.